"Enviadnos noticias a nuestro e-mail"

sábado, 1 de noviembre de 2014

Conduccion Mtb en Mojado Cuando llueve puede ser muy divertido, sólo hay que tomar ciertas precauciones...

 CON BARRO PEGAJOSO
Éste es el peor de todos los barros que nos podemos encontrar y lo hallaremos en zonas de terreno arcilloso, calcáreo, donde el agua no drene o donde se haya removido tierra (arados, obras, caminos recién abiertos...). Se pega como una lapa a las ruedas de la bicicleta y de ahí se encajona entre los recobecos del cuadro (vainas, tirantes, pletinas, horquilla...) hasta poder llegar a bloquear el giro de las ruedas. Al hecho de que la bici no ruede hay que añadir el aumento de peso que supone lastrar esa amalgama de tierra y agua, y para colmo es el más difícil de eliminar cuando lavamos la bici.
Para enfrentarnos a este tipo de barro es buena idea montar neumáticos finos (alrededor de 1,7" en rally y hasta 2,2" en bicis de descenso/freeride). Debemos prestar también atención a su dibujo, pues no nos valdrá cualquiera; los tacos deberán ser prominentes, finos y estar muy separados entre sí. Prominentes y finos para que profundicen en el barro y aporten tracción, y separados entre sí para que el barro no tenga oportunidad de adosarse entre los tacos.
También es importante disminuir la presión de las ruedas. Podemos rondar los 2 bar con cubiertas y bajar incluso hasta 1,6 bar con Tubeless, sin miedo a pinchar porque el terreno estará muy blando. Como norma general quítale de 0,2 a 0,4 bares a tu presión habitual, pero sé consciente de que una cubierta más estrecha (a la misma presión que una más ancha), se deforma más y pondrá más superficie en contacto con el terreno.
Cuando sea inevitable enfrentarse a un tramo de este espeso barro tenemos la opción de atravesarlo a pie o a pedales. Si es un tramo llano o de subida, donde la diferencia de velocidad entre atravesarlo en bici o a pie es mínima, lo mejor es desmontar y pasarlo sin que la bici toque el barrizal, para que una vez superado el tramo la bici siga "impoluta". Si es un tramo rápido o de bajada, lo ideal será atravesarlo y aguantar el tipo mientras lo hagamos porque la bici se "emplastará" y será difícil hacer cualquier cambio de dirección, será como ir sobre raíles.
Si ya han pasado otros mountain bikers antes que nosotros, en vez de abrir nosotros el carril, deberemos ceñirnos a los que ya estén hechos, tomar uno, dejarnos ir y dejar que nos saque del barrizal (sin posibilidad de maniobrar por nosotros mismos).

CON BARRO LÍQUIDO
Es más agradecido porque siempre deja rodar a la bici. Salpica mucho por lo que pone perdido tanto el material como a nosotros pero sale fácilmente al lavar la bici. Solemos encontrarnos con él en los caminos más vírgenes o que más tiempo llevan abiertos y están más compactados, y cuando el suelo es de origen más granítico (más habitual en el norte). En este caso también es preferible montar cubiertas estrechas y con pinchos (así llaman a los neumáticos con tacos afilados y largos, como explicamos antes) pero no es descabellado optar por unos pinchos de gran volumen. ¿Por qué? Al tener menor consistencia esta clase de barro, ofrece un apoyo más inestable. Un neumático voluminoso ofrece mayor superficie de apoyo y consigue darle mayor estabilidad a la bici. Al tratarse de un barro menos denso, no se queda pegado a las ruedas, no obturando el espacio dejado para que pase la rueda, por lo que siempre girarán libremente.
Aquí también podremos jugar con las presiones como dijimos antes. La técnica a emplear con este tipo de terreno es muy distinta a la anterior. El principal problema es que tiene poco "cuerpo", lo que lo hace aún más impredecible ya que no tenemos un "sólido" punto de apoyo y perdemos agarre. Debemos ser mucho más tolerantes con el comportamiento de la bici ya que "bailará" más bajando, y subiendo de pronto podemos perder tracción y pedalear en falso. Lo bueno es que el terreno no forma roderas tan marcadas y siempre podremos elegir la trazada que queramos seguir.

RAÍCES, MADERAS Y ROCAS...
Cuando en lugar de tierra el camino está forrado de raíces y rocas, entonces nada tiene que ver con todo lo que hemos visto hasta ahora. En seco, este tipo de terreno ofrece mucha tracción, pero se convierte en una pista de hielo cuando se moja; sobre todo las raíces que se han ido descarnando con nuestro paso, o si es una zona poca transitada, los mohos y líquenes. Aquí una caída sí puede hacernos mucho daño porque el suelo es duro y suelen ser caídas bruscas.
Generalmente estas zonas no son caminos saturados de estos resbaladizos elementos, sino que se trata de secciones, por lo que deberemos aprovechar los tramos de tierra entre ellos para maniobrar. La mejor manera de afrontar estos tramos es hacerlo lo más rápido y recto posible, sin tocar los frenos ni girar el manillar. Necesitaremos velocidad para que la bici al topar contra las prominentes raíces y/o piedras no se pare, lo que podría hacernos salir por encima del manillar, caer de lado o simplemente poner el pie, pero también porque lo superaremos antes.
Evidentemente da mucho respeto enfrentarte a una encrucijada de raíces y rocas con velocidad, pero debemos pensar que la inercia será nuestra aliada. Debemos cruzarlo lo más perpendicularmente posible, evitando tocar los frenos porque si las ruedas llegaran a bloquearse perderían cualquier ápice de tracción y derraparían de inmediato. Procura frenar antes o después (mejor, para así pasar con cierta velocidad) de afrontar uno de estos técnicos tramos pero nunca en la mitad de él.
Más difícil será salvarse de una caída si se nos ocurre tratar de cambiar de dirección. Las ruedas son un mero punto de apoyo en estas circunstancias, no esperes agarre alguno. Los más hábiles, atrevidos o si el terreno lo permite, podéis plantearos la posibilidad de saltar la sección haciendo un bunny-hop o utilizando de rampa de despegue alguna roca plana u ondulación del terreno. Así libraremos el tramo sin tan siquiera tocarlo.

CONSEJOS DE CONDUCCIÓN
Cuánto más rápido afrontemos un tramo embarrado mejor, porque así la inercia nos dará estabilidad, aunque siempre deberemos estar atentos a imprevisibles resbalones, pérdidas de tracción, cambios de dirección, nula retención de frenada... imagínate cómo sería pedalear sobre margarina y te harás a la idea. Si somos capaces de mantener una inercia gastaremos poca energía, de lo contrario derrocharemos muchas calorías por tener que estar continuamente acelerando.
Cuenta siempre con la posibilidad de salirte del camino y/o caerte, aunque afortunadamente el barro estará más blando que la tierra seca y dura. Debes ir relajado pero alerta, improvisando continuamente y buscando un equilibrio entre dirigir la bici y dejarla ir por donde quiera. Entendemos que es una explicación demasiado genérica pero hay que comprender que el resbaladizo barro no siempre nos permite ejecutar una trazada, salto o frenada a nuestro gusto y debemos jugar con el factor sorpresa.Debes ir muy atento al terreno que pisas ya que eso te valdrá para anticipar cómo va a comportarse la bici.
Conviene que el pedaleo sea lento (alrededor de las 60 ó 70 pedaladas/minuto) para tener tracción. Los cambios deben hacerse con prudencia, descargando la fuerza sobre los pedales al hacerlo para facilitar su engranaje y evitando cruzar mucho la cadena. Tienes que tener en cuenta que la frenada será peor (sobre todo con V-brakes), y por tanto deberás adelantarte a ella y comenzarla antes.
Sobre barro, las frenadas, los cambios de marcha y las trazadas deben ser lo más uniformes y suaves posibles, para que así también sean lo más predecibles posibles. La acción de los frenos te sacará de tu trazada, de ahí que sea mejor frenar antes o después pero no durante.
Deberás tratar de llevar el peso centrado sobre los ejes de la bicicleta y lo más pegado al sillín posible.
En caso de ascender lo mejor es que lo hagamos sentados sobre el sillín (cuanto más pendiente, más sobre su punta) para asegurarnos la máxima tracción en todo momento. Al bajar irás de pie, levantado lo justo del sillín, y puedes optar por sacar el pie interior a la curva para equilibrarte y tener un rápido punto de apoyo en caso de que la rueda delantera pierda tracción. Es importante que te mantengas lo más vertical posible y tumbes la bici, en lugar de hacerlo tu con ella, porque en caso de haga algún extraño, podrás reaccionar a tiempo y desde una posición más dominante y alejada del suelo.
Procura escoger bien la trazada antes de "embarrarte" porque una vez en faena tendrás poco margen de maniobra.
Cuando vayas a rueda de otro biker no sólo serás salpicado con el barro que desprenden tus ruedas sino también con el que desprenden las ruedas de quien llevas delante, anulando parte de tu visibilidad. Si compites trata de afrontar estos tramos en primer lugar. Además en caso de que se caiga o descontrole esa persona, no te arrastrará consigo.

2 comentarios: